
Hoy quiero compartir con los lectores otro de los libros que forman parte de mi biblioteca personal: la Historia del Jazz de Robert Goffin, una obra pionera que ayudó a establecer las bases de la historiografía del jazz cuando todavía existían muy pocos estudios serios sobre esta música.Leer a Goffin es viajar a una época en la que el jazz aún estaba construyendo su lugar dentro de la cultura universal. Lo que hoy consideramos una de las expresiones artísticas más importantes del siglo XX era visto por muchos, en las décadas de 1930 y 1940, como una simple música de entretenimiento. Sin embargo, Goffin comprendió algo que pocos intelectuales de su tiempo alcanzaron a percibir: el jazz era una manifestación cultural profunda, con raíces históricas, sociales y artísticas que merecían ser estudiadas y preservadas.
Nacido en Bélgica en 1898, Robert Goffin fue poeta, ensayista y apasionado defensor del jazz. Su interés por esta música lo llevó a investigar sus orígenes y a escribir algunos de los primeros libros dedicados exclusivamente a su historia. Su trabajo fue revolucionario porque colocó en el centro de la narración a los músicos afroamericanos, reconociendo el papel fundamental que desempeñaron en la creación y desarrollo de esta forma artística.La visión de Goffin parte de las raíces africanas de la música negra estadounidense. A lo largo de sus páginas explora el legado de los cantos de trabajo, los espirituales y el blues, elementos que considera esenciales para comprender el nacimiento del jazz. Para el autor, la historia de esta música no comienza en los escenarios ni en los estudios de grabación, sino mucho antes, en la experiencia cultural y humana de la población afroamericana.
Uno de los grandes méritos del libro es su recorrido por la ciudad de Nueva Orleans, considerada la cuna del jazz. Allí aparecen los pioneros que dieron forma al nuevo lenguaje musical: Buddy Bolden, Jelly Roll Morton, Freddie Keppard, King Oliver y otros músicos que transformaron las tradiciones populares en una forma de expresión completamente nueva.
Sin embargo, si existe una figura que ocupa un lugar privilegiado en la obra de Goffin, esa es Louis Armstrong. El autor lo presenta no solamente como un extraordinario trompetista y cantante, sino como el gran revolucionario del jazz. Para Goffin, Armstrong cambió para siempre la manera de improvisar, de construir una melodía y de concebir el papel del solista dentro de una banda. Muchas décadas después, esa valoración sigue siendo compartida por gran parte de los historiadores y músicos de jazz.
El libro también dedica una atención especial al desarrollo del Dixieland, una de las primeras formas organizadas del jazz, y a la expansión de esta música más allá de Nueva Orleans. A medida que el jazz crecía y conquistaba nuevas audiencias, surgieron conjuntos y orquestas que contribuyeron a enriquecer su lenguaje y ampliar su alcance.
Un aspecto interesante de la obra es la forma en que Goffin analiza las grandes orquestas negras y las grandes orquestas blancas, una clasificación habitual en los estudios de su época. Al referirse a las grandes bandas afroamericanas, destaca especialmente la creatividad, la fuerza expresiva y la riqueza rítmica de directores como Duke Ellington y Fletcher Henderson, cuyas contribuciones considera fundamentales para la evolución del jazz. Por otra parte, reconoce que las orquestas blancas desempeñaron un papel importante en la difusión de esta música entre públicos cada vez más numerosos.
Más allá de los nombres y los acontecimientos históricos, lo que hace valiosa esta obra es la pasión con la que fue escrita. Goffin no se limita a enumerar fechas o grabaciones; intenta transmitir la importancia cultural del jazz y explicar por qué esta música representa una de las grandes aportaciones artísticas del siglo XX.
Naturalmente, algunas de sus interpretaciones han sido revisadas por investigaciones posteriores. La historiografía del jazz ha avanzado enormemente desde la publicación de estos libros y hoy disponemos de fuentes que Goffin nunca pudo consultar. Sin embargo, eso no disminuye la importancia de su trabajo. Por el contrario, permite apreciar el enorme esfuerzo de uno de los primeros investigadores que intentó organizar y narrar una historia que todavía estaba desarrollándose.
Cada vez que vuelvo a abrir este libro encuentro algo más que datos históricos. Encuentro el entusiasmo de un autor que comprendió tempranamente la trascendencia del jazz y dedicó años a demostrar que esta música merecía ocupar un lugar junto a las grandes expresiones artísticas de la humanidad. Por eso quise compartir esta obra con ustedes. No solo porque constituye un documento histórico de enorme valor, sino porque nos recuerda que la historia del jazz también fue construida por escritores, investigadores y apasionados que trabajaron para preservar la memoria de sus músicos y de su legado. Entre ellos, Robert Goffin ocupa un lugar de honor como uno de los primeros hombres que se atrevió a contar la extraordinaria aventura del jazz.Por Marcelo Bettoni
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