A simple vista, un disco de vinilo parece estar formado por cientos de círculos concéntricos. Sin embargo, cada cara contiene, por lo general, un único surco continuo en forma de espiral, que comienza cerca del borde exterior y avanza progresivamente hacia el centro. En sus diminutas ondulaciones se encuentra grabada la información sonora que permite reproducir la música.

La aguja recorre ese surco y transforma sus vibraciones en señales eléctricas que, amplificadas, se convierten en sonido. Pero ¿por qué existen discos que giran a 33⅓, 45 o 78 revoluciones por minuto (RPM)?

Las velocidades responden a la evolución de la tecnología de grabación y reproducción. Los antiguos discos de 78 RPM giraban rápidamente y ofrecían pocos minutos de música por cara. Por eso, las obras extensas debían distribuirse en varios discos.

En 1948, Columbia Records presentó el disco de larga duración (LP) a 33⅓ RPM, que permitió aumentar considerablemente el tiempo de reproducción. La innovación del microsurco, más estrecho que el empleado en los discos anteriores, hizo posible almacenar más música en una misma superficie.

En 1949, RCA Victor introdujo el disco de 45 RPM, un formato que se popularizó especialmente para los sencillos, generalmente con una canción por cara. Así se consolidó una distinción comercial: los LP para álbumes de varias canciones y los discos de 45 RPM para sencillos.

La velocidad de 78 RPM, por su parte, no surgió de un cálculo que demostrara una calidad sonora ideal. Fue el resultado de una evolución tecnológica e industrial: distintas velocidades coexistieron durante los primeros años de la grabación hasta que ciertos sistemas se impusieron como estándares.

No necesariamente. A mayor velocidad, pasa más longitud de surco por debajo de la aguja en cada segundo. Esto puede favorecer la reproducción de determinados detalles, pero también reduce la duración disponible en una cara si las demás condiciones son comparables.

El sonido también depende de factores como la calidad de la grabación, el corte del disco, el estado de la superficie y las características del equipo reproductor.

Existe, además, una particularidad interesante: aunque un LP gira siempre a 33⅓ RPM, la longitud del surco recorrida por segundo disminuye a medida que la aguja se acerca al centro. Por eso, los pasajes situados hacia el final de una cara pueden resultar más difíciles de reproducir con precisión, especialmente cuando contienen sonidos agudos o transitorios intensos.

Después de la expansión del casete, el CD y la música digital, el vinilo volvió a ocupar un lugar destacado entre los aficionados. Su atractivo no se limita al sonido: también incluye las tapas, las fotografías, los créditos, las notas y el ritual de colocar el disco en el tocadiscos.

Comprender cómo funciona un vinilo permite descubrir que detrás de un objeto aparentemente sencillo existe una combinación de física, ingeniería e historia de la industria musical.

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