
En 1976 ocurrió uno de esos encuentros que, vistos desde el presente, parecen destinados a suceder, aunque estuvieron muy cerca de no concretarse. Herbie Hancock, Wayne Shorter, Ron Carter y Tony Williams, cuatro de los músicos que habían formado parte del segundo gran quinteto de Miles Davis, volvieron a encontrarse sobre un escenario después de varios años de caminos diferentes. Pero Miles no estaría allí. En su lugar tocaría Freddie Hubbard, uno de los grandes trompetistas del jazz moderno.
La historia comenzó algunos meses antes. David Rubinson, manager de Hancock, se acercó al productor George Wein con la propuesta de realizar una presentación retrospectiva de la obra del pianista dentro del Newport Jazz Festival/New York. Hancock pensó entonces que podía ser una oportunidad para reunir a los músicos con los que había trabajado junto a Miles durante los años sesenta. Lo llamó y le propuso volver a tocar juntos.
Miles, que llevaba casi un año alejado de la actividad musical mientras se recuperaba de una operación, rechazó la invitación. Hancock buscó entonces otro trompetista y eligió a Freddie Hubbard, con quien ya había compartido dos discos fundamentales de su primera etapa en Blue Note: Empyrean Isles y Maiden Voyage.
Hubbard no era un reemplazo destinado a reproducir el sonido de Miles. Tenía una personalidad propia, una sonoridad diferente y una trayectoria especialmente vinculada al hard bop y al post-bop. Su presencia modificaba inevitablemente el carácter del grupo.
El 29 de junio de 1976, en el New York City Center de Nueva York, Hancock, Shorter, Carter, Williams y Hubbard subieron al escenario. La idea original era que aquello ocurriera una sola vez. De allí surgió el nombre V.S.O.P., sigla de Very Special One Time Performance, una actuación muy especial y, en principio, única. El nombre también jugaba con la denominación utilizada para ciertos coñacs envejecidos: una referencia apropiada para cinco músicos que ya tenían una historia considerable dentro del jazz.
Pero aquella única actuación terminó convirtiéndose en algo mucho más importante.
Para comprender qué significó V.S.O.P. hay que recordar dónde estaban esos músicos en 1976. Cuando Hancock, Shorter, Carter y Williams trabajaban junto a Miles, entre 1964 y 1968, estaban construyendo una nueva manera de tocar jazz. La interacción entre los instrumentos, el tratamiento de la armonía, la libertad dentro de las formas y la relación entre composición e improvisación habían llevado al quinteto hacia un territorio todavía moderno.
Diez años después, ninguno de ellos era exactamente el mismo músico.
Hancock había dejado atrás buena parte del lenguaje acústico de sus primeros años y había explorado el funk, los teclados eléctricos y los sintetizadores. Head Hunters, publicado en 1973, había ampliado enormemente su público. Wayne Shorter estaba profundamente involucrado en Weather Report, junto a Joe Zawinul, y Tony Williams había llevado su concepción de la batería hacia el jazz-rock y la experimentación eléctrica. Ron Carter, mientras tanto, continuaba desarrollando una extensa carrera como contrabajista, compositor y acompañante.
Es decir, no estaban intentando regresar a 1965. Y justamente ahí aparece una de las claves para escuchar V.S.O.P.
Cuando volvieron a tocar composiciones como Maiden Voyage, Nefertiti o Eye of the Hurricane, no reconstruyeron exactamente el sonido de los años sesenta. Traían consigo todo lo que habían aprendido durante esa década. La música era reconocible, pero la experiencia de quienes la tocaban ya no era la misma.
Eso puede escucharse claramente en la interacción del quinteto. Ron Carter continúa sosteniendo el movimiento armónico y rítmico desde el contrabajo; Tony Williams trabaja sobre el tiempo sin limitarse a marcarlo, reaccionando permanentemente a los solistas; Hancock organiza la armonía y acompaña con una concepción que ya había atravesado el funk y la electricidad; Shorter conserva esa manera tan personal de construir melodías y desarrollar sus ideas; y Hubbard aporta una voz de trompeta diferente a la que habría aportado Miles.
No se trata entonces de recuperar un sonido perdido, sino de volver a poner en movimiento una música conocida desde una experiencia nueva.
El concierto de 1976 tuvo una recepción importante y aquello que había sido pensado como una presentación única comenzó a transformarse en un proyecto musical. El registro apareció en 1977 en el álbum V.S.O.P., publicado por Columbia. El grupo continuó presentándose en distintos escenarios y ese mismo año realizó una gira que quedó documentada en The Quintet, grabado en Berkeley y San Diego, y Tempest in the Colosseum, registrado en Tokio.
Japón tendría un papel especialmente importante en la historia del grupo. Allí existía una fuerte tradición de escucha del jazz estadounidense y V.S.O.P. encontró un público particularmente interesado en aquella formación. En 1979 grabaron Live Under the Sky, registrado en Tokio durante el festival del mismo nombre, y pocos días después entraron en los estudios CBS/Sony de Tokio para grabar Five Stars, publicado ese mismo año. Fue el único álbum de estudio de esta formación clásica de V.S.O.P.
El título parecía resumir la propuesta: cinco músicos de enorme trayectoria reunidos para trabajar juntos, no como una reconstrucción de una formación histórica, sino como un grupo capaz de volver a poner en movimiento un lenguaje que conocían profundamente.
Y esto ocurría en un momento particularmente significativo para el jazz.
Durante los años setenta, la electricidad había ampliado enormemente el campo de posibilidades. El rock y el funk habían transformado el lenguaje rítmico, aparecían nuevos instrumentos y sistemas de amplificación, y muchos de los músicos que habían protagonizado esas transformaciones continuaban explorando esos caminos. Al mismo tiempo, comenzaba a crecer nuevamente el interés por las formaciones acústicas y por distintos lenguajes del jazz moderno.
V.S.O.P. ocupaba un lugar particular dentro de ese proceso. No eran músicos que defendían una tradición desde afuera. Eran algunos de los mismos artistas que habían contribuido a transformar el jazz durante los años sesenta y que ahora regresaban al formato acústico después de haber recorrido otros territorios.
La diferencia es fundamental. No estaban tocando como si el jazz eléctrico nunca hubiera existido. Estaban tocando después de haber pasado por él.
Esa experiencia modifica la manera de acompañar, de frasear, de administrar el espacio y, sobre todo, de escuchar al otro. El lenguaje conserva elementos reconocibles, pero cambia la manera de utilizarlos. Por eso V.S.O.P. resulta importante para comprender el renovado interés por el jazz acústico que se desarrollaría con fuerza durante los años ochenta.
La ausencia de Miles Davis, además, forma parte esencial de la historia. Los cuatro músicos que habían trabajado con él compartían una experiencia musical que no necesitaba ser explicada. Habían aprendido a escuchar y reaccionar dentro de uno de los quintetos más importantes del jazz. El repertorio remitía a aquella época, pero Hubbard hacía que la música tomara otra dirección.
No intentaba ocupar el lugar de Miles. Su sonido, su fraseo y su manera de improvisar pertenecían a otra tradición del jazz moderno. Por eso V.S.O.P. no debe entenderse como el segundo gran quinteto de Miles reconstruido sin Miles. Era una formación nueva, nacida de una historia anterior.
En 1991 murió Miles Davis. Un año después, Hancock, Shorter, Carter y Williams volvieron a encontrarse para una gira de homenaje junto al trompetista Wallace Roney. El proyecto quedó registrado en A Tribute to Miles, publicado en 1994. La situación era ahora completamente diferente: en 1976 Miles había sido un músico ausente que había decidido no participar; en 1992, su muerte era la razón que reunía nuevamente a sus antiguos compañeros.
La historia de V.S.O.P. permite observar algo importante acerca de la evolución del jazz: los lenguajes no desaparecen simplemente porque una generación avance hacia nuevas formas de expresión. Muchas veces permanecen dentro de los propios músicos y reaparecen transformados por todo aquello que ocurrió en el camino.
Por eso resulta tan interesante escuchar hoy aquellas grabaciones. En V.S.O.P. podemos reconocer la música de los años sesenta, pero también escuchar los años setenta entrando en ella. El acústico está atravesado por la experiencia de la electricidad; el swing convive con nuevas concepciones rítmicas; y las composiciones conocidas vuelven a convertirse en espacios abiertos para la interacción.
Aquella actuación pensada para una sola noche terminó teniendo una vida mucho más larga.
El nombre decía Very Special One Time Performance.
La música demostró que algunas actuaciones, cuando reúnen a los músicos adecuados y una historia musical común, pueden dejar de pertenecer a una sola noche.
Discografía esencial
- V.S.O.P. — Herbie Hancock, Columbia, 1977.
- The Quintet — V.S.O.P., Columbia, 1977.
- Tempest in the Colosseum — V.S.O.P., CBS/Sony, 1977.
- Live Under the Sky — V.S.O.P., CBS/Sony, 1979.
- Five Stars — V.S.O.P., CBS/Sony, 1979.