
Libros de mi biblioteca: Playing Changes, de Nate Chinen
Continúo compartiendo algunos de los títulos que forman parte de mi biblioteca personal de jazz. La intención no es simplemente mostrar libros, sino rescatar aquellas obras que considero especialmente útiles para quien quiera estudiar, enseñar, investigar o simplemente escuchar jazz con una perspectiva más amplia. En esta oportunidad quiero detenerme en un libro particularmente interesante: Playing Changes: Jazz for the New Century, del crítico y periodista estadounidense Nate Chinen. Publicado originalmente en 2018 por Pantheon, el libro tiene 288 páginas en su edición inglesa. La edición española, publicada por Alpha Decay en 2019 con el título Playing Changes. Jazz para el nuevo siglo, amplía su extensión hasta unas 360 páginas.
Hay una pregunta que atraviesa todo el libro: ¿qué ocurrió con el jazz después del siglo XX?
Durante décadas se instaló una idea bastante repetida: el jazz había alcanzado su momento culminante con Miles Davis, John Coltrane, Charlie Parker, Thelonious Monk o Duke Ellington y, después de ellos, solo quedaba reproducir el pasado. Chinen parte precisamente de esa discusión para plantear lo contrario. El jazz no desapareció. Cambió. Y ese cambio no debe buscarse necesariamente en la aparición de un nuevo “gran estilo” que reemplace al anterior. Una de las ideas centrales de Chinen es que el jazz contemporáneo funciona como una red de posibilidades: músicos provenientes de tradiciones diferentes, tecnologías nuevas, hip-hop, R&B, electrónica, música académica, improvisación experimental y diferentes tradiciones del propio jazz comienzan a convivir.
Chris Richards, crítico del Washington Post, destacó precisamente esta perspectiva: Chinen evita organizar la historia alrededor de una sucesión de escuelas enfrentadas y propone observar un ecosistema mucho más amplio y múltiple. Esta idea resulta especialmente interesante desde el punto de vista histórico. Porque la historia del jazz no necesariamente termina cuando termina el bebop, el cool, el hard bop o el free jazz. La historia continúa mientras los músicos siguen transformando el lenguaje.
Uno de los aspectos que más me interesa del libro es justamente su manera de organizar la historia. No estamos ante una enciclopedia cronológica tradicional. La realidad del siglo XXI es mucho más compleja.
Un músico puede estudiar a Charlie Parker, escuchar a Miles Davis, trabajar con hip-hop, utilizar electrónica, tocar standards y al mismo tiempo desarrollar una propuesta completamente personal. Por eso el concepto de “playing changes” resulta tan apropiado. En el lenguaje del jazz, la expresión se relaciona con la capacidad del improvisador para desplazarse creativamente sobre una progresión armónica. Chinen convierte esa expresión musical en una metáfora para pensar la propia historia del jazz: aprender a moverse dentro de los cambios. Desde una perspectiva didáctica, esta idea es extraordinariamente productiva. Permite explicar a los estudiantes que la tradición no significa repetición. Un músico de jazz conoce la tradición precisamente para poder establecer relaciones con ella, transformarla y encontrar nuevas posibilidades. Chinen construye el libro alrededor de músicos y escenas que ayudan a comprender las transformaciones del jazz contemporáneo. Pero también aparecen músicos y proyectos que obligan a ampliar la definición tradicional del jazz: D’Angelo, J Dilla, Robert Glasper y Flying Lotus, entre otros.
Esto es fundamental ,no está diciendo que todo sea jazz. Lo que intenta mostrar es que el jazz participa de un sistema musical mucho más amplio. El hip-hop, el soul, el R&B y la electrónica no aparecen simplemente como “influencias externas”, sino como espacios con los cuales muchos músicos de jazz contemporáneos establecen un diálogo creativo. Pitchfork resumió justamente el planteo de Chinen como la existencia de una época de gran creatividad, aunque mucho más dispersa y menos fácil de encerrar dentro de una única definición. Aquí encuentro uno de los mayores valores de Playing Changes.
No es un manual de teoría musical ni un método de improvisación. Es un libro que puede convertirse en una herramienta didáctica para aprender a escuchar. No se limita a proporcionar nombres y fechas. Sus descripciones intentan llevar al lector hacia el sonido. Y esto es fundamental para estudiar jazz. La lectura debería estar acompañada por la escucha. Por eso el libro funciona particularmente bien con una metodología que podríamos resumir así: leer , buscar , escuchar, comparar ,volver al texto.
Cada capítulo incorpora además recomendaciones discográficas, y al final aparece una selección de 129 álbumes esenciales del jazz del siglo XXI, pensados como una especie de mapa para continuar la exploración. Es uno de esos libros que prácticamente obligan a tener una plataforma de escucha abierta al lado. El Washington Post señaló justamente esta característica: en la época del streaming, las referencias musicales de Chinen pueden convertirse inmediatamente en experiencias de escucha. Desde mi perspectiva como docente, uno de los aspectos más valiosos es la atención que Chinen presta a la educación musical. El autor reconstruye el paso de un modelo tradicional de aprendizaje —basado en la relación entre maestro y discípulo, la transmisión oral, las jam sessions y la experiencia directa— hacia un sistema en el que el jazz comienza a incorporarse progresivamente a escuelas, conservatorios y universidades. También analiza materiales que fueron fundamentales para la democratización del aprendizaje, como The Real Book, y llega hasta el escenario contemporáneo dominado por Internet. Esto plantea una transformación histórica enorme: Antes, para aprender determinado lenguaje había que encontrar a alguien que lo supiera. Después aparecieron libros, grabaciones, métodos y discos.
Hoy un estudiante puede acceder, en pocos segundos, a cientos de versiones de una misma obra interpretadas por músicos de diferentes épocas. El conocimiento musical se ha vuelto mucho más accesible. Pero también mucho más abundante. Y aquí aparece una nueva pregunta pedagógica: ¿Cómo aprender a seleccionar dentro de semejante cantidad de información? Ese es uno de los grandes problemas educativos del jazz contemporáneo.
Un buen libro no tiene por qué ser perfecto. Algunas críticas señalaron que Chinen puede resultar excesivamente descriptivo o concentrarse demasiado en determinados artistas. Kirkus Reviews, por ejemplo, valoró mucho el libro, aunque observó cierta reiteración en la referencia a premios y reconocimientos. También se ha señalado que algunas partes están demasiado vinculadas al contexto estadounidense y que determinados procesos internacionales podrían haber recibido mayor desarrollo. En particular, una reseña de Slate reclamó una presencia más integrada de la dimensión global del jazz. Pero estas observaciones no disminuyen su principal aporte. Al contrario: abren nuevas preguntas para el lector. ¿Por qué lo recomiendo desde una perspectiva histórica?
Porque Playing Changes cumple una función que muchos libros de historia del jazz dejan vacante:intenta escribir la historia de un período que todavía estamos viviendo. No estudia el jazz desde una distancia de cincuenta años. Estudia un proceso que todavía está sucediendo. Y eso tiene consecuencias .No puede ofrecer todavía una perspectiva histórica definitiva sobre el siglo XXI. Pero puede registrar músicos, discos, escenas, transformaciones tecnológicas y debates que permiten comprender cómo se estaba construyendo el jazz contemporáneo. En ese sentido, el libro funciona como una especie de fotografía histórica de una época en movimiento.
Si tuviera que ubicar Playing Changes dentro de una biblioteca destinada al estudio del jazz, lo colocaría en una zona muy particular: no es un libro para comenzar por los orígenes del jazz, sino para comprender qué sucede después de que conocemos su historia.
No casualmente la edición estadounidense fue seleccionada entre los mejores libros del año por medios y publicaciones como NPR, GQ, Billboard y JazzTimes, y Publishers Weekly la calificó como una historia amplia y brillante del jazz. En definitiva
Playing Changes propone algo que considero fundamental para cualquier persona que estudie jazz: Para comprender dónde está el jazz, primero hay que dejar de pensar que su historia terminó.
El jazz del siglo XXI no necesariamente necesita un nuevo Charlie Parker, un nuevo Miles Davis o un nuevo John Coltrane. Quizás la verdadera novedad sea que ya no existe un único centro desde el cual pensar el jazz. Hay múltiples caminos, múltiples escenas, múltiples lenguajes y múltiples maneras de relacionarse con la tradición. Y justamente ahí reside el valor histórico y didáctico de este libro. Continúo así con esta serie de títulos de mi biblioteca personal, no solamente para mostrar los libros que tengo, sino para compartir aquellos que considero que pueden ayudarnos a escuchar el jazz con más herramientas y, sobre todo, con mejores preguntas.