
Hoy vuelvo a abrir un rincón de mi biblioteca personal para compartir otro de esos libros que, con el paso de los años, siguen teniendo un lugar reservado en mi estantería y en mi memoria de lector. Se trata de La Discoteca Ideal del Jazz, deJoan Riambau, publicado por Editorial Planeta en 1995.
Lo primero que llama la atención es que no es un libro para leer de corrido. Es un libro para tener al lado del equipo de música —o, hoy, de la computadora o el celular— e ir descubriendo discos mientras se lee. Esa es, para mí, una de sus mayores virtudes.
Riambau no se limita a confeccionar una lista de álbumes imprescindibles. Antes de recorrer las grabaciones fundamentales, presenta una breve historia del jazz y luego organiza el desarrollo del género por períodos, desde los pioneros y la era del swing hasta el bebop, el cool, el hard bop, la revolución de los años sesenta, la fusión y las corrientes más contemporáneas. En cada etapa propone una selección de discos que considera esenciales para comprender la evolución del jazz. Cada recomendación está acompañada por un comentario que ayuda a entender por qué ese álbum merece ser escuchado. No pretende imponer un canon definitivo, sino ofrecer un mapa para orientarse en un universo musical inmenso. Esa mirada resulta especialmente valiosa para quienes empiezan a descubrir el jazz, pero también para quienes llevan años escuchándolo y desean revisar su discoteca o descubrir grabaciones que habían pasado por alto. Con casi quinientas páginas, esta obra refleja un enorme trabajo de investigación y documentación. Aunque fue publicada hace más de treinta años y naturalmente han aparecido nuevos artistas y grabaciones que hoy también serían imprescindibles, sigue siendo un excelente punto de partida para comprender cuáles eran los discos de referencia que marcaron la historia del jazz durante el siglo XX. Personalmente, disfruto volver a este tipo de libros porque me recuerdan que la historia del jazz también puede recorrerse escuchando. Cada página invita a poner un cd o disco, comparar versiones, descubrir un músico o regresar a una grabación que hacía tiempo no sonaba.
Seguiré compartiendo otros títulos de mi biblioteca personal. Muchos de ellos ya están descatalogados, pero siguen siendo fuentes de consulta extraordinarias y testimonios de cómo distintas generaciones de autores intentaron contar la apasionante historia del jazz.