
Existe una frase que suele repetirse entre los m├║sicos: todos o├¡mos, pero pocos realmente escuchamos. Esa diferencia, aparentemente sencilla, resume la esencia de Marsalis on Music, el extraordinario libro de Wynton Marsalis que acompa├▒a la serie educativa producida por la televisi├│n p├║blica estadounidense (PBS). Lejos de ser un m├®todo tradicional o un tratado acad├®mico, la obra propone algo mucho m├ís ambicioso: ense├▒ar a escuchar la m├║sica con inteligencia, curiosidad y sensibilidad.
En tiempos donde millones de canciones caben en el tel├®fono celular y el consumo musical parece reducirse a unos pocos segundos antes de pasar a la siguiente pista, Marsalis plantea una idea profundamente humanista: la m├║sica merece tiempo, atenci├│n y reflexi├│n. Escuchar no es un acto pasivo; es una forma de comprender el mundo. Trompetista v, compositor, director de orquesta y principal impulsor del Jazz at Lincoln Center de Nueva York, Marsalis ha dedicado buena parte de su carrera a una misi├│n que trasciende los escenarios: la educaci├│n musical. El recorrido del libro comienza por el ritmo. No por casualidad, el ritmo constituye el lenguaje m├ís antiguo de la humanidad. Antes de aprender melod├¡as o armon├¡as, nuestro cuerpo reconoce el pulso. El latido del coraz├│n, la respiraci├│n, el caminar y hasta la manera en que hablamos poseen organizaci├│n r├¡tmica.
Seg├║n Marsalis esta perspectiva del ritmo rompe con una ense├▒anza musical excesivamente centrada en la lectura y devuelve la m├║sica a su dimensi├│n corporal. El ritmo deja de ser una figura escrita para convertirse en una experiencia vital. Como educador, encuentro especialmente valiosa esta mirada. Muchas veces los estudiantes creen que comprender la m├║sica depende exclusivamente del conocimiento t├®cnico. Marsalis demuestra exactamente lo contrario: primero se siente, luego se analiza.
Uno de los mayores logros del libro consiste en explicar la forma musical sin recurrir a un lenguaje inaccesible. Compara las obras musicales con relatos, edificios o conversaciones, permitiendo comprender por qu├® una melod├¡a regresa, c├│mo se organizan las distintas secciones o qu├® funci├│n cumple un contraste. Conceptos como la forma sonata, el blues, el tema con variaciones o la cl├ísica estructura de treinta y dos compases dejan de parecer f├│rmulas abstractas para transformarse en herramientas de escucha. Esta capacidad pedag├│gica constituye probablemente la mayor virtud de Marsalis: logra simplificar sin simplificar demasiado. Explica con claridad, pero nunca subestima la inteligencia del lector.
El capítulo dedicado a las bandas de viento y al jazz representa uno de los momentos más interesantes del libro. Allí establece una continuidad histórica entre las bandas militares de John Philip Sousa, el ragtime de Scott Joplin y la extraordinaria revolución musical que significó el nacimiento del jazz en Nueva Orleans.
No presenta al jazz como un fen├│meno aislado ni como un milagro espont├íneo, sino como el resultado del encuentro entre culturas, tradiciones populares, m├║sica europea, espiritualidad afroamericana e improvisaci├│n. En ese recorrido aparece inevitablemente Louis Armstrong. M├ís que un gran trompetista, Armstrong simboliza la transformaci├│n definitiva de la m├║sica popular del siglo XX. Marsalis explica con enorme claridad c├│mo una sola personalidad art├¡stica pudo modificar para siempre el concepto de interpretaci├│n, improvisaci├│n y swing. El ├║ltimo cap├¡tulo quiz├ís sea el m├ís conmovedor. Est├í dedicado a la pr├íctica cotidiana. Estudiar m├║sica no consiste ├║nicamente en repetir ejercicios hasta alcanzar la perfecci├│n t├®cnica. Practicar significa desarrollar disciplina, paciencia, humildad y capacidad de superaci├│n. Cada error deja de ser un fracaso para convertirse en una oportunidad de crecimiento. Vivimos en una sociedad acostumbrada a la recompensa inmediata. Todo parece medirse por la velocidad con que se obtienen resultados. Marsalis recuerda que el verdadero aprendizaje sigue otro camino: el de la constancia.
Ese mensaje trasciende la música. Habla del deporte, de la ciencia, de la escritura y de cualquier actividad humana donde el conocimiento se construye lentamente. Lo que convierte a Marsalis on Music en una obra perdurable no es solamente la calidad de sus explicaciones. Es la filosofía que las sostiene. Marsalis entiende que enseñar música significa formar personas capaces de escuchar con atención, respetar al otro, trabajar colectivamente y descubrir belleza incluso en aquello que resulta desconocido.
No propone formar ├║nicamente m├║sicos profesionales. Propone formar mejores oyentes. Y eso implica desarrollar una ciudadan├¡a m├ís sensible, m├ís cr├¡tica y m├ís abierta al di├ílogo. En una ├®poca dominada por la velocidad y la distracci├│n permanente, esta propuesta adquiere una sorprendente actualidad. A lo largo de mi trabajo como docente e investigador he tenido la oportunidad de conocer de cerca muchos de los programas educativos impulsados por el Jazz at Lincoln Center. Todos comparten una misma convicci├│n: el jazz no debe ense├▒arse ├║nicamente como un estilo musical, sino como una manera de pensar, de escuchar y de dialogar. Esa visi├│n atraviesa cada p├ígina de Marsalis on Music. El libro no pretende decirnos qu├® m├║sica debemos escuchar. Nos invita a descubrir c├│mo escuchar. Quiz├í all├¡ resida su ense├▒anza m├ís profunda.Porque cuando aprendemos a escuchar verdaderamente una obra musical, tambi├®n aprendemos a escuchar a los dem├ís, a comprender otras culturas y a valorar la enorme diversidad de la experiencia humana. Y recordarnos que la m├║sica no solo educa el o├¡do. Tambi├®n educa la inteligencia, la sensibilidad y el esp├¡ritu.Por Marcelo Bettoni