
En noviembre de 1966, el crítico y escritor Frank Kofsky visitó a John Coltrane en su casa de Huntington, Long Island. Faltaban apenas ocho meses para la muerte del saxofonista, pero nada en la conversación sugiere un final cercano. Por el contrario, Coltrane se muestra inquieto, curioso y profundamente comprometido con una búsqueda artística y espiritual que parecía no tener límites.
La entrevista tiene un valor extraordinario porque nos permite escuchar al hombre detrás de la leyenda. No encontramos aquí al revolucionario del jazz ni al virtuoso admirado por generaciones de músicos. Encontramos a alguien que sigue preguntándose cómo mejorar, cómo aprender y cómo contribuir positivamente al mundo a través de la música.
Uno de los primeros temas de conversación gira alrededor de su vida cotidiana y sus hábitos de estudio.
Frank Kofsky: ¿Vives lejos de aquí?
John Coltrane: Bueno, supongo que estoy a unas cuatro o cinco millas por el camino. (Risas)
Frank Kofsky: Suena como si fueras un granjero.
John Coltrane: Sí. Cuando vengo aquí tengo que hacer todas las compras antes, conseguir todo lo que necesito, para no tener que volver.
Más adelante, Kofsky le pregunta dónde suele practicar.
Frank Kofsky: ¿Dónde tocas cuando estás en casa?
John Coltrane: En cualquier parte. Hay una habitación sobre el garaje que estoy arreglando ahora. Creo que será mi lugar de ensayo. Aunque a veces construyes una habitación para tocar y terminas practicando en el baño. Así que ya veremos. Tengo una trompeta junto al piano, otra en el dormitorio y la flauta suele estar por allí. Cuando estoy cansado me acuesto y practico.
Las respuestas muestran a un músico completamente absorbido por su trabajo. La música parecía acompañarlo en cada rincón de la casa.
Cuando surge la pregunta sobre las horas de práctica, la respuesta desmonta muchos mitos.
Frank Kofsky: Aproximadamente, ¿cuántas horas al día practica John Coltrane?
John Coltrane: No demasiadas en este momento. Descubro que cuando estás buscando algo, cuando realmente intentas encontrar algo nuevo, entonces practicas y practicas hasta conseguirlo. No sé cuántas horas. Puede ser todo el día.
Esta idea resulta reveladora. Para Coltrane, la práctica no era una obligación mecánica sino una consecuencia natural de la búsqueda artística. Tocaba porque estaba intentando descubrir algo.
Uno de los pasajes más interesantes de la entrevista aparece cuando habla del saxofón soprano, instrumento que había cobrado una importancia creciente en su música.
John Coltrane: Hice una tontería. Estaba insatisfecho con mi boquilla. Intenté arreglarla y terminé arruinándola. Eso me desanimó bastante porque no podía tocar bien. Pero ocurrió algo curioso. Empecé a escuchar diferencias en el sonido y me di cuenta de algo.
Frank Kofsky: ¿Qué fue?
John Coltrane: El saxofón soprano fue una de las razones por las que empecé a sentirme insatisfecho con el tenor. El sonido del soprano estaba mucho más cerca de lo que escucho en mi interior.
John Coltrane: No quería admitirlo porque siempre decía que el tenor era mi instrumento. Pero en el soprano hay algo realmente hermoso. Me gusta mucho.
Estas palabras revelan a un artista que, incluso después de revolucionar el jazz moderno, seguía buscando una sonoridad más cercana a su ideal musical.
La conversación adquiere una dimensión aún más profunda cuando Kofsky introduce el tema de Malcolm X y la relación entre música y cambio social.
Frank Kofsky: Algunos músicos han dicho que existe una relación entre las ideas de Malcolm X y la música.
John Coltrane: Creo que la música, al ser una expresión del corazón humano y del ser humano mismo, expresa exactamente lo que está sucediendo. Toda la experiencia humana de un momento determinado está siendo expresada.
John Coltrane: Cuando sentimos que algo debería ser mejor, debemos esforzarnos por mejorarlo. Eso es válido socialmente, musicalmente, políticamente o en cualquier aspecto de la vida.
John Coltrane: Creo que la música puede crear un patrón inicial de pensamiento que ayude a producir cambios en las personas.
Y entonces llega una de las declaraciones más célebres de toda su carrera:
John Coltrane: Quiero ser una fuerza para el bien verdadero. Sé que existen fuerzas negativas, fuerzas que generan sufrimiento y miseria en el mundo. Yo quisiera ser la fuerza opuesta. Quiero ser una fuerza para el bien.
En pocas palabras, Coltrane resume la filosofía que había guiado gran parte de su obra desde A Love Supreme. La música era para él mucho más que un ejercicio artístico: era una forma de crecimiento espiritual y una posibilidad de transformación humana.
Hacia el final de la entrevista, el tono se vuelve casi íntimo.
Frank Kofsky: Ya no tengo más preguntas preparadas. Tampoco preguntas improvisadas. No sé cuándo volveré a tener la oportunidad de sentarme contigo con una grabadora. ¿Hay algo más que quieras agregar?
John Coltrane: Creo que ya casi lo has cubierto todo. Sí, creo que prácticamente todo.
Leídas hoy, estas últimas palabras resultan conmovedoras. Sin saberlo, Coltrane estaba participando en una de sus últimas entrevistas importantes. Menos de un año después, el mundo del jazz perdería a una de sus figuras más influyentes.
Sin embargo, lo que permanece no es únicamente la grandeza del músico. Lo que sigue inspirando es la actitud que transmiten sus respuestas: la humildad de quien nunca deja de aprender, la curiosidad de quien continúa explorando y la convicción de que el arte puede contribuir a hacer del mundo un lugar mejor.
Fuentes
Frank Kofsky, entrevista a John Coltrane, Huntington, Long Island, noviembre de 1966.
Blank on Blank – John Coltrane Rare Interview
Open Culture – John Coltrane on Being a Force for Good
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