Willie Gary “Bunk” Johnson (1889–1949

En su libro Swinging or Nothing (La Comarca del Swing, 2023), Antonio M. Barea Bernal destaca con gran acierto que los inicios del jazz no pueden comprenderse solo a través de las figuras consagradas, sino también mediante aquellos músicos que, aunque relegados por la historia oficial, fueron protagonistas esenciales en la construcción del lenguaje sonoro de Nueva Orleans. Entre ellos, sobresale la figura de Willie Gary “Bunk” Johnson, cuya trayectoria encarna la memoria viva del jazz primitivo y su posterior redescubrimiento durante el revival de los años cuarenta.

Willie Gary “Bunk” Johnson nació en 1889 en New Iberia, Luisiana, y es considerado una de las figuras más representativas de la primera generación de trompetistas de Nueva Orleans. Su nombre aparece frecuentemente asociado a los comienzos mismos del jazz, no solo por su talento como intérprete, sino también por su papel como transmisor del estilo que caracterizó a la ciudad a comienzos del siglo XX.
Durante los años 1905 a 1915, Johnson fue uno de los músicos más solicitados en el circuito local, actuando en bailes, desfiles y celebraciones populares. Afirmaba haber tocado con Buddy Bolden, considerado por muchos el “padre del jazz”, aunque no existen registros documentales que confirmen esta colaboración. De todos modos, los testimonios de otros músicos de la época —como George Lewis o Peter Bocage— coinciden en señalarlo como una figura clave del sonido de Nueva Orleans anterior a las grabaciones comerciales de jazz.

Johnson formó parte de la Superior Orchestra, agrupación dirigida por el violinista y trompetista Peter Bocage (1887–1967), con la cual se destacó por su sonoridad potente, su sentido del swing y su dominio del fraseo melódico característico del estilo de la época. Posteriormente integró otras formaciones, como la Eagle Band, y trabajó en giras de minstrel shows, extendiendo la tradición musical de Nueva Orleans a otros estados del sur.

En 1931, tras una pelea en la que perdió su trompeta y varios dientes, se vio obligado a abandonar temporalmente la música. Durante una década trabajó en tareas rurales y se mantuvo alejado del ambiente artístico. Sin embargo, a comienzos de la década de 1940, en pleno auge del revival del jazz tradicional, un grupo de músicos e investigadores —entre ellos Bill Russell y Fredric Ramsey Jr.— lo “redescubrieron” y lo ayudaron a regresar a la escena. Le consiguieron una nueva dentadura y una trompeta, permitiéndole retomar la actividad musical.

Entre 1942 y 1947, Bunk Johnson realizó importantes grabaciones para el sello American Music, en Nueva Orleans y San Francisco, junto a músicos como George Lewis (clarinete), Baby Dodds (batería) y Jim Robinson (trombón). Estas sesiones resultaron fundamentales para conservar y difundir la estética del jazz primitivo de Nueva Orleans, ofreciendo un testimonio sonoro de gran valor histórico.

Falleció en 1949, en su ciudad natal.
A pesar de las controversias en torno a algunas de sus declaraciones, Bunk Johnson ocupa un lugar singular en la historia del jazz: representa el puente entre la generación legendaria de Bolden y el renacimiento del jazz tradicional en los años cuarenta. Su estilo espontáneo, emotivo y profundamente ligado a la tradición oral afroamericana permite comprender la continuidad del lenguaje jazzístico desde sus raíces populares hasta su recuperación histórica.


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