Bill Johnson nació en Nueva Orleans el 10 de agosto de 1872 y, aunque hoy su nombre aparece apenas en algunos libros especializados, fue uno de esos músicos que ayudaron a construir el jazz desde abajo, mucho antes de que existiera una industria capaz de registrar aquella música.Lo curioso es que no empezó como contrabajista. Sus primeros años fueron con la guitarra, instrumento que tocaba desde fines de la década de 1880. Recién alrededor de 1900 tomó el contrabajo, cuando ya tenía casi treinta años. En aquellos tiempos el bajo todavía no ocupaba el lugar central que tendría después: muchas veces era simplemente el sostén invisible de la banda.

Johnson trabajó con distintas agrupaciones de Nueva Orleans, entre ellas la Peerless Orchestra y la Eagle Band de Frankie Dusen. Como pasaba con muchos músicos de la época, debía adaptarse a todo tipo de situaciones. En los desfiles callejeros, por ejemplo, cambiaba el contrabajo por la tuba, porque el instrumento tenía más volumen y podía escucharse mejor al aire libre entre el ruido de la ciudad.También fue uno de los primeros músicos de jazz en salir de Nueva Orleans para llevar esa música a otras regiones de Estados Unidos. En 1908 se instaló en California, varios años antes de la gran migración de músicos del sur. Ese movimiento no fue menor: ayudó a que el sonido nacido en Nueva Orleans empezara a circular por otras ciudades y dejara de ser un fenómeno estrictamente local.

En 1914 armó la Original Creole Orchestra, grupo en el que participaba el gran cornetista Freddie Keppard. La banda recorrió el circuito de vodevil afroamericano y llevó aquella música todavía sin nombre fijo a ciudades como Los Ángeles, Chicago y Nueva York. Para muchos oyentes fue el primer contacto con algo que después terminaría llamándose jazz.Durante esos años  estuvo cerca de participar en algunas de las primeras grabaciones de jazz de la historia. Sin embargo, aquellas sesiones nunca fueron publicadas. Una de las razones probables es bastante simple: la tecnología acústica de la época casi no podía registrar el sonido del contrabajo. El instrumento quedaba perdido detrás de las cornetas y los clarinetes. Hay algo simbólico en eso: muchos de los músicos que sostuvieron el nacimiento del jazz quedaron también medio borrados de la historia.

Sin figuras como Bill Johnson, el jazz temprano sería imposible de entender. Tal vez no tuvo la fama de otros nombres más conocidos, pero ayudó a definir esa pulsación profunda y flexible que terminó convirtiéndose en una de las bases del lenguaje jazzístico.

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