Los líderes de las congregaciones negras que buscaban autonomía dentro del metodismo pronto descubrieron que la independencia tenía límites. Aunque se separaron físicamente de las iglesias madre blancas, estas todavía controlaban sus actividades y eran propietarias de los edificios, sin importar cuánto hubieran invertido los feligreses negros. Richard Allen y su congregación enfrentaron estas restricciones durante años hasta que la Corte Suprema de Pensilvania falló a su favor, y el 1 de enero de 1816, la iglesia Bethel logró convertirse en completamente autónoma. Este acontecimiento abrió el camino para la creación de la primera denominación afroamericana organizada: la Iglesia Episcopal Metodista Africana (AME).

En 1816, varias congregaciones metodistas negras de Filadelfia se reunieron para planificar la formación de una Conferencia General y redactaron un Pacto Eclesiástico, que establecía las normas de la nueva denominación. Daniel Coker y Richard Allen fueron elegidos inicialmente como obispos, aunque Coker renunció poco después, quedando Allen como el primer líder episcopal. Durante los años siguientes, la AME se dedicó a organizar su programa eclesiástico, establecer nuevas congregaciones y definir procedimientos internos. En 1817 publicó su primer documento oficial: Doctrinas y Disciplina de la Iglesia Episcopal Metodista Africana.

Para 1818, la iglesia contaba con dieciséis congregaciones y casi 7.000 miembros. Con el tiempo, la AME se expandió por todo el Norte de Estados Unidos y, brevemente, en el Sur, aunque algunas iglesias del sur tuvieron corta duración y su liderazgo se trasladó hacia el norte.

Durante este periodo, surgieron otras dos denominaciones negras importantes. En Nueva York, se fundó la Iglesia Episcopal Metodista Africana Sion (AMEZ), liderada por James Varick como primer obispo. En Wilmington, Delaware, Peter Spencer y William Anderson fundaron la Union African Methodist Episcopal Church, que llegó a tener más de 200 congregaciones.


Desde sus inicios, la AME se preocupó por la educación y el culto musical. Richard Allen supervisó la publicación del primer himnario de la denominación en 1818, con 314 himnos seleccionados para reflejar la diversidad de experiencias cristianas. El libro incluía himnos nuevos y adaptaciones de colecciones anteriores, y estableció la base para que los fieles negros pudieran desarrollar su propia tradición musical.

A diferencia de muchas congregaciones negras que utilizaban himnarios de las iglesias madre blancas, la AME siempre publicó sus propios libros, incorporando obras de autores y compositores negros. La música religiosa desempeñó un rol central, no solo en el culto, sino también en la educación y la formación de talentos, fomentando la composición de himnos, spirituals y otras piezas formales.


La iglesia negra se convirtió en la institución más sólida y duradera de la comunidad afroamericana. Más allá de lo religioso, ofreció educación, actividades recreativas y formación moral a sus miembros, creando oportunidades que la sociedad racista del Norte y el Sur esclavista les negaba. Además, impulsó la música, ofreciendo espacios de aprendizaje y expresión para niños, jóvenes y adultos, y sirviendo como plataforma para el surgimiento de talentos que luego impactarían la cultura musical afroamericana y estadounidense en general. En suma, la iglesia  no solo fue un espacio de culto, sino también un motor de educación, cultura y creatividad, fundamental para la identidad y el desarrollo de la comunidad afroamericana. Por Marcelo Bettoni

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