

La grabación realizada en febrero de 1917 por la Original Dixieland Jazz Band (ODJB) de “Livery Stable Blues” fue un éxito inmediato y se convirtió en uno de los primeros fenómenos comerciales del jazz grabado. Su popularidad fue tal que Nick LaRocca, cornetista y líder del grupo, registró la obra y publicó una versión en partitura bajo el título que, aparentemente, había sido el nombre de trabajo original de la banda: “Barnyard Blues”.
Sin embargo, la historia de esta pieza es mucho más compleja de lo que sugiere la narrativa tradicional. Alcide “Yellow” Nunez, clarinetista criollo de Nueva Orleans, perteneciente a la tradición cultural franco-afro-hispana de Luisiana, publicó su propia versión bajo el título finalmente utilizado en la grabación del sello Victor: “Livery Stable Blues”. Nunez había participado en la gestación temprana del tema cuando la banda actuaba en Chicago, y su decisión de registrar la obra dio origen a un conflicto legal que llegó a los tribunales federales en octubre de 1917.
La prensa de Chicago trató el litigio con un tono marcadamente condescendiente. The Chicago American presentó el caso como una curiosidad pintoresca, subrayando la supuesta incapacidad de un juez federal —George A. Carpenter— para decidir quién había compuesto una pieza descrita irónicamente como un “potaje jazzístico con gemidos que recuerdan al relincho de un caballo o al mugido de una vaca”. El artículo reducía la disputa a una escena casi farsesca, trivializando un conflicto que, en realidad, ponía en juego la apropiación comercial de una melodía de origen afroamericano.
Los titulares reforzaron esta perspectiva. The Chicago Journal habló del caso en términos personales —“Dominic acusa a Alcide”— y transformó el proceso judicial en un duelo de egos, invisibilizando el trasfondo cultural y racial del conflicto.
Durante el juicio, LaRocca sostuvo que los célebres efectos de imitación animal, uno de los rasgos más llamativos de la grabación, eran de su invención personal. En su testimonio relató cómo, durante una actuación en el Schiller Café, improvisó un relincho con la corneta para llamar la atención de una bailarina, gesto que habría definido el carácter del tema. Los periodistas reprodujeron estas declaraciones exagerando el acento popular de Nueva Orleans tanto de LaRocca como de Nunez, reforzando una mirada caricaturesca sobre músicos de extracción obrera.
El punto de inflexión del proceso llegó con la defensa de Nunez. Desde una posición desafiante, sostuvo que nadie había “compuesto” “Livery Stable Blues” en sentido estricto. Según su testimonio, la pieza derivaba de un tema preexistente —“More Power Blues”— y respondía a una tradición oral compartida. En palabras atribuidas a Nunez por la prensa, “nadie escribe ese tipo de música”; todos los blues se parecen porque provienen de canciones que la población negra cantaba desde hacía años, especialmente en contextos de trabajo, ocio y soledad.
Este argumento fue respaldado por documentación histórica. El Catalogue of Copyright Entries mostraba que “More Power Blues” había sido registrado en 1916 por el editor Roger Graham, y que su circulación era anterior a la versión grabada por la ODJB. A ello se sumó el testimonio del pianista y compositor afroamericano James “Slap” White, profesor radicado en Chicago, convocado como perito experto.
En su fallo, el juez Carpenter descartó como irrelevantes tanto las imitaciones animales como la armonía, ya que ninguna de ellas figuraba en los depósitos de copyright. La cuestión central, sostuvo, era la melodía. Tras examinar los manuscritos y escuchar a los testigos, concluyó que existía una semejanza clara entre “More Power Blues” y “Livery Stable Blues”. Apoyándose en la opinión de White, determinó que la melodía era una antigua melodía negra, conocida desde hacía muchos años, y resolvió que ni LaRocca ni Nunez podían reclamar derechos exclusivos de autoría.
Un elemento especialmente revelador surge de una edición vocal poco conocida de la versión publicada por Nunez. En ella aparece una estrofa que remite explícitamente a un origen afroamericano en Alabama, reforzando la idea de una fuente popular y colectiva. Este detalle, raramente mencionado en los relatos canónicos, pone en evidencia hasta qué punto el éxito comercial del jazz temprano se construyó sobre materiales culturales preexistentes, desvinculados luego de sus comunidades de origen.
El litigio en torno a “Livery Stable Blues” no fue un episodio aislado. Pocos meses después, LaRocca se vería envuelto en controversias similares relacionadas con “Brown Skin (Who You For?)”, composición de Clarence Williams y Armand Piron, cuya circulación fue progresivamente blanqueada y resignificada para el consumo del público blanco del Norte.
En perspectiva histórica, el enfrentamiento entre LaRocca y Nunez ilumina una problemática central en los orígenes del jazz: la tensión entre tradición oral afrocriolla y el régimen moderno de propiedad intelectual. El fallo judicial de 1917 no solo resolvió un conflicto legal puntual, sino que dejó al descubierto las profundas asimetrías raciales, económicas y simbólicas que acompañaron la transformación del jazz en mercancía cultural. Para los músicos afroamericanos y criollos de Nueva Orleans, la lucha por el reconocimiento autoral fue también una lucha por la autodeterminación cultural en el marco de la historia racial estadounidense. Por Marcelo Bettoni
Referencias
Abbott, L. (1993). “Brown Skin (Who You For?)”: Another look at Clarence Williams’ early career. The Jazz Archivist, 8(1–2), 1–15.
Chicago American. (1917, 3 de octubre). “Jazz Blues to moan lure in U.S. court”.
Chicago Journal. (1917, 11 de octubre). Jazz band masterpiece authorship in dispute.
LaRocca, N. (1958, 9 de junio). Entrevista realizada por Richard B. Allen.
Nunez, A., & Lopez, R. (1917). Livery Stable Blues. Chicago: Roger Graham.
LaRocca, D. J. (1917). Barnyard Blues. New York: Leo Feist, Inc.
U.S. Copyright Office. (1916). Catalogue of Copyright Entries: Musical compositions.
White, J. “Slap”. (1917). Testimonio pericial citado en Marr v. LaRocca & Graham. Transcripción judicial,