Esta es una devolución para un suscriptor que expresó su inquietud, y la tomo con respeto. Uso la tecnología y las redes porque me permiten compartir información, acercar historias y difundir el jazz de un modo que antes era impensado. No reemplazan la esencia: la sensibilidad, la historia, el oído y el trabajo que cada uno trae consigo.

Las utilizo como un buen pizarrón: una superficie que potencia lo que uno ya sabe y enseña, permitiendo explicar mejor, llegar más lejos y acercar el jazz a quienes todavía no lo conocen.

Las ideas, el criterio y la pasión siguen siendo humanos. La herramienta simplemente amplifica lo que uno ya lleva dentro. Y si gracias a ella puedo difundir conocimientos, abrir puertas y sumar miradas nuevas al jazz, entonces vale la pena utilizarla.

Porque, al final, lo importante no es la herramienta, sino el corazón que la guía. Y ese, en mi caso, sigue siendo el mismo de siempre.

Por Marcelo Bettoni

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